El azar les hizo coincidir bajo el mismo techo y alguien les presento. El primero, Charles Rolls, era un noble británico con inquietudes por todo aquello que oliera a nuevo. El segundo, Henry Royce, era un ingeniero de origen humilde que, ese mismo año, había construido un automóvil que entusiasmo a Rolls por la suavidad de su funcionamiento.
Ambos decidieron embarcar el coche y presentarse con el Salón de París, en 1904. El éxito fue mayúsculo y, de vuelta a Inglaterra, Charles Rolls propuso a su compañero que lo nombrara distribuidor de la marca para Gran Bretaña, donde, según acordaron, los coches se venderían con el nombre de Rolls-Royce y con el emblema de las dos R.
La fábrica se instalo en Derby, en Inglaterra, y solo tres años después el Silver Ghost salió al mercado. El nombre se lo puso el jefe de la fabrica, Claude Johnson, que, de cara al Salón de Londres, marco elegido para la presentación, hizo pulir la carrocería del coche.
Desde entonces, la palabra Silver acompaño a la mayoría de denominaciones Rolls y, a partir de 1911, los coches de la marca recibieron el Espíritu del Éxtasis, la famosa estatuilla alada que preside el radiador. El Silver Ghost fue considerado, de forma unánime, el mejor coche del mundo. Llevaba un motor de seis cilindros en línea, de siete litros y 48 caballos de potencia, y una carrocería al gusto del cliente, ya que la fabrica suministraba solo el motor y el chasis.
Su funcionamiento suave y su robustez solo eran comparables a su precio, al alcance de muy pocos bolsillos. El coche respondía a la perfección a la máxima de Royce que decía así: la calidad queda cuando el precio se olvida. Rolls-Royce empezó a fabricar el Silver Ghost en Estados Unidos, en 1921, y cuatro años después lo sustituyo por el Phantom. Antes de la Segunda Guerra Mundial, Rolls-Royce absorbió Bentley, así como a uno de sus carroceros habituales, Park Ward. Después de la guerra hizo lo propio con otro carrocero: Mulliner.
La fábrica de Derby, destruida durante la contienda, no se reconstruyo, y la empresa se traslado a Crewe, donde Rolls siguió fabricando artesanalmente sus modelos y contentando a los más exigentes clientes. Las buenas cifras de ventas no bastaron, sin embargo, para que la marca siguiera desarrollando sus motores, hasta que en 1998 presento el Silver Seraph con motor V12 BMW.

Puesta a la venta ese mismo año, la fabrica de Crewe y la marca Bentley fueron adquiridas por Volkswagen, mientras que BMW, en un hábil maniobra que incluyo la compra de la división de motores de aviación Rolls-Royce, se hizo con el nombre comercial, obligando a Volkswagen a pactar la entrega de la firma en el año 2003, con lo que Rolls-Royce y Bentley se separaran tras 72 años de recorrer juntas un provechoso camino comercial.
Ahora Rolls pertenece a BMW, y Bentley a Volkswagen. Con el nuevo dueño apareció el increíble Phantom y el Ghost.
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Originally posted 2013-09-13 00:37:41.



