Escrito por Tendenzias

Dodge Viper RT-10 1990, historia

General Motors tenía el Chevrolet Corvette y el Pontiac Firebird. Ford disfrutaba desde hacia décadas del Mustang y el Thunderbird, ni que hablar del GT40. ¿Y Chrysler? no tenia ningún deportivo que aportar a la imaginería automovilista norteamericana.

Su presidente de ese momento, Lee lacocca, el hombre que la salve del desastre, dijo que ya se había perdido suficiente y que había que crear un mito. Sus técnicos crearon el Viper.

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Viper Concept VM-01 1989

El Dodge Viper RT/10 (R, por Road, carretera; y T, por track, pista; y 10, por el numero de cilindros) apareció en el Salón del Automóvil de Detroit, en 1989, como una reencarnación del mítico AC Cobra, el roadster biplaza con motor Ford, fabricado por Carrol Shelby en las décadas de 1960 y 1970, y que había seducido, con su sencilla brutalidad, a millares de aficionados. Como el Cobra, el Viper tenía nombre de reptil, ofrecía dos plazas sin techo y era un canto a la radicalidad y la deportividad a ultranza.

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Viper Concept VM-01 1989

Cuando se desarrollo el Viper, los ingenieros que participaban en su concepción procedían, todos ellos sin excepción, del mundo de la competición. Tenían muy claro qué es los que había que hacer y la aplicaron sin dudar. Chasis tubular, suspensiones por triángulos superpuestos, enormes frenos de disco ventilados (por increíble que parezca en un coche estadounidense) y un motor potente. Y ahí llego el primer problema.

Concept VM-02 1990 01 Viper Concept VM-02 1990

Chrysler no disponía en su banco de órganos más que de un viejo V8, de apenas 200 caballos, que se utilizaba en el Dodge Ram, un todoterreno de carácter más bien tranquilo. Si el Viper aspiraba a hacer morder el polvo al Chevrolet Corvette, con su fantástico V8 de casi seis litros y más de 350 caballos, había que buscar en otra parte. Y los técnicos encontraron lo que buscaban en la división de camiones de la marca.

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Viper Concept VM-02 1990

Un vetusto V10 rebosante de par fue embarcado con destino a Italia, donde los técnicos de Lamborghini, firma que entonces pertenecía a Chrysler, lo convirtieron en un motor apto para un superdeportivo. Construido en aleación de aluminio, el enorme propulsor de ocho litros no era, desde luego, el último grito en tecnología, con su único árbol de levas a la cabeza y sus dos válvulas por cilindro, aunque eso era lo de menos.

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El motor daba 400 caballos y un par motor descomunal de 511,52 Nm a 3.600 vueltas. Además era típicamente norteamericano, es decir, roncaba regulando y pegaba unos impresionantes alaridos en alta, empujando como un poseso la pesada carrocería roadster del Viper, que daba en báscula tonelada y media.

CAR&DRIVER

Los técnicos buscaban un perfecto centrado de masas y un reparto de pesos también perfecto, para lo que no dudaron en modificar la posición de la pedalera y poder rastrear algo más el motor. Ello conllevo una posición de conducción ladeada, a la que había que acostumbrarse.

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La carrocería de fibra era sumamente espectacular y atractiva. Con una anchura de casi dos metros y más de 4,5 metros de longitud, el Viper era un coche grande, poco maniobrable y muy incomodo que que carecía de ventanillas laterales, lo que lo convertía el interior, a alta velocidad, en lo más parecido al ojo de un huracán. Pero sus prestaciones permitían olvidar sus defectos.

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El coche aceleraba de 0 a 160 km/h en diez segundos y necesitaba solo cuatro más para volver a cero.

Las aceleraciones era tremendas y el enorme par del motor permita recuperaciones sumamente rápidas. La caja de cambios de seis velocidades era en realidad de cinco, puesto que la sexta, casi inutiizable por su larguísimo desarrollo, solo servia para reducir el consumó y evitar así las leyes estadounidenses que penalizaban a los coches con consumos excesivos.

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Dodge Viper6

El Viper tenía un comportamiento muy eficaz, aunque siempre rozando la brutalidad. Era un coche extraordinario que proporcionaba sensaciones únicas, pero había que hilar muy fino y conducir muy concentrado; los 400 caballos pasados al eje trasero; sin ningún tipo de ayudas electrónicas, y la ausencia de ABS lo hacían solo recomendable para conductores expertos, capaces de sacarle todo su potencial.

Con el suelo mojado era todavía más complicado de llevar, a causa, de los enormes neumáticos traseros; a pesar de todo ello, no había otro coche que fuera capaz de transmitir la sensación de poder del Viper.

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En 1992, primer año de producción, se fabricaron 200 unidades, para pasar después a una cadencia de 3.000 anuales. Pronto, sin embargo, Chrysler lanzo una evolución del Viper, el GTS Coupe, con carrocería cerrada, trenes rodantes mejorados y un motor con 450 caballos de potencia.

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Este nuevo Viper se vendió en Europa bajo la marca Chrysler y se gano una excelente reputación al dominar, durante cuatro años consecutivos, la categoría GT2 en las emblemáticas 24 Horas de Le Mans.

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Al empezar el nuevo siglo, Chrysler ya tenía entre manos la nueva generación del modelo. En el año 2003 aproximadamente, la firma presento al nuevo y súper mejorado Viper.

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