Volskwagen Transporter – Presente en todas las épocas
El Transporter fue diseñado por Ben Pon, un importador de Volskwagen en Holanda. Lo diseño en un bar y lo dibujo en una servilleta. Por supuesto, no es la manera en que se diseña un auto. Pero cuando hay buenas ideas, hay que dibujarlas en cualquier papel.

De la necesidad de encontrar un vehiculo apto para el transporte internacional acabo naciendo un automóvil que hizo historia no solo por su eficacia en la que era su función inicial, sino también por lo que supuso para las generaciones de las posguerra. La Volskwagen Transporter marco una época, formo parte de una estética, de un estilo de vida y de una sociedad que despertaba después de la guerra.

Que mejor aliado para ello que un nuevo concepto de automóvil, de estética diferente de todo lo visto hasta el momento y de aun más novedosa filosofía. Una furgoneta en donde la disposición mecánica debía ofrecer el máximo espacio interior. Para ello se adopto el chasis del Bettle, diseñado por Ferdinand Porshe, que se caracterizaba por su motor montado en el eje trasero. Ciertas modificaciones de longitud y resistencia lo ponían a punto para su nueva función de automóvil de carga, con una distribución de peso perfectamente compensada: el motor y el depósito sobre el eje trasero y el conductor ubicado directamente sobre el delantero.

A finales de 1949 se presento oficialmente la primera versión del Transporter. Su curiosa imagen compacta, sin capo ni maletero, le mereció el apelativo cariñoso de “caja sobre ruedas”, del mismo modo que su peculiar frontal, presidido por dos líneas que formaban una enorme V, la daba un aire sonriente y afable.

Se dice que la primera impresión es lo que cuenta. Y, desde luego, con el Transporter funciono. Desde el momento de su presentación, que resulto todo un éxito, fue calificado de bonito, novedoso y original, además de poseer unas excelentes cualidades para la ruta y una buena aceleración, estabilidad y seguridad.

El éxito de la industria de Volskwagen resultó imposible de negar. Las calles se llenaron de Transporter, primero de la mano de los concesionarios y después de todo aquel empapado de espíritu de la modernidad., la libertad y el milagro económico. Hubo quienes vieron en este vehiculo un aliado a la hora de las vacaciones y de viajar. Pronto se cambiaron sus opacos laterales por amplios ventanales. En 1952 llegaba el Sambabus, es lo más parecido a una motorhome actual.

En 1954 se celebraron las 100.000 unidades vendidas, lo que mereció la creación de una planta de fabricación exclusiva para este modelo en Hannover. Esta respuesta dio lugar a la fabricación de modelos diseñados para usos específicos (ambulancias, tiendas ambulantes, vehiculo de bomberos, pick-up y unidades de policías, etc.).
En 1967 llego el primer cambio radical, el característico parabrisas fragmentado pasaba a ser panorámico, modificación que se sumaba a un interior mas amplio, una menor altura libre y una mejor maniobrabilidad. Era la T2, que se abría al mercado con un amplio abanico de opciones de tamaño, altura y diseño para sus potenciales compradores.

La nueva imagen y versatilidad de la Transporter le sirvieron para dar un gran salto al otro lado del Atlántico y paliar la caída de las ventas en Alemania con la crisis económica europea. En el nuevo continente obtuvo el beneplácito de la imperante mentalidad Hippy que vio en ella la oportunidad de llevar a cabo sus ansias de libertad.
Con el fin de la utopía llego el siguiente cambio. El confort, el deseo de calidad de vida afectaban también a la conducción y, una vez mas, la Transporter se adapto a ello. La T3, inmortalizada para siempre con la versión Caravelle, con el compartimiento separado para pasajeros (1983), se convirtió en un vehiculo mas grande y pesado, incluso al principio con algunas carencias de potencia que se solventaron con nuevas mecánicas Diesel (1980), refrigerados por agua (1982) y con tracción total (1985). Con estas versiones se alcanzo el cinco millones de unidades vendidas.

De hecho, la tercera versión fue considerada por muchos como la última Transporter, ya que el T4 supuso un cambio más radical.
La T4 escondía una filosofía completamente nueva. Con un motor refrigerado por agua desde principios de los años ochenta, la novedad vino en 1990 al trasladar el motor y la tracción a la parte frontal. Las puertas adoptaron la ubicación propia de los vehículos normales (tras la rueda delantera), mientras que asientos, tablero de instrumentos, suspensiones, visibilidad y espacio interior se adaptaban al futuro.

Con sus más de cuarenta años, la Transporter había madurado y dejo de lado su estilo rompedor, extravagante y sin complejos, estaba apto para trabajar en comercios en donde se pedía un poco mas de confort, con un espacio de carga completamente plano y unas puertas deslizables de apertura suave.
Entre el 2007 y 2008 la Transporter tuvo un rediseño, que mejoro su aspecto. Además se presento el Crafter, que se creo en colaboración con Ford (perdon, fue con Mercedes Benz).

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