Rolls-Royce Silver Sprint 1988, historia
Silver Sprint, significa, “Espíritu de Plata”, lo que combina a la perfección con el nombre Rolls-Royce. Esta gran berlina que quedara en la historia, tenia de serie veta de Nogal, cuero Connolly, climatización electrónica, preselección electrónica de la caja de velocidades automática, asientos delanteros regulables automáticamente y muchas otras exquisiteces.

Verdadero monstruo de la fabricación automovilista europea, un Rolls-Royce pasa, aun hoy en día, por ser, “el mejor coche del mundo”, como afirmaban los fundadores de la marca. Esta opinión es compartida por todos los clientes que han podido adquirir uno de estos coches desde que, en 1906, Frederick Henry Royce y Charles Stuart Rolls fundaron su fábrica de automóviles. Desde entonces, la compañía Rolls-Royce no ha tenido nunca otra intención que la de fabricar los mejores coches para las personas mas ricas del mundo.

“Mejorar lo existente”, esta era una de las premisas de F. H. Royce, por lo que se comprende que la marca se sintiese obligada a respetarla. Al contemplar uno de los coches procedentes de la fábrica de Crewe, en el centro de Inglaterra, resulta difícil determinar su año de construcción. Incluso después de la toma de la empresa Rolls-Royce Motor Cars por parte del grupo aeronáutico Vickers, a finales de los años ochenta, o por Volkswagen en 1998 nadie se atrevió a modificar nada. Los propietarios del buque de 2,2 toneladas se sentían entonces satisfechos de la respuesta que se le daba cuando preguntaban como era la potencia de su motor: “Perfectamente suficiente”. En lo que se refiere al consumo de gasolina, ni lo soñaban.

La única cosa que todavía molestaba a sus fabricantes es que el rozamiento del aire, cuando el coche alcanzaba la velocidad autorizada en autopista, haga más ruido que el reloj de a bordo. El echo del que el motor de 6,7 litros sea entregado, desde 1987, con una inyección Bosch y que el coche tenga un ABS del mismo fabricante demuestra, que se puede ser muy aficionado a las novedades, incluso en Inglaterra.

Un Rolls-Royce es el lujo en estado puro. El interior es rico en veta de Nogal y en el cuero mas refinado. Todo esta construido para durar eternamente, y todo posee una elegancia que supera la barrera del tiempo. Diversas asistencias eléctricas e incluso electrónicas mejoran el bienestar del conductor y los viajeros. Aunque existen mejores trenes de rodaje, motores más silenciosos o asientos más confortables, el mito del “coche de los reyes” parece inalterable al paso del tiempo.
En el caso del Silver Spirit, todo lo dicho anteriormente, cala perfecto con este modelo, ya que el lujo que impone este coche nunca tendra problemas a lo largo del tiempo. Este mide 5,27 de largo, 1,89 de ancho y 1,49 de alto, su peso es de 2,252 kg. La velocidad máxima, a pesar de su peso, es de 202 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 10,7 segundos.
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