Maserati 228, Historia
Golpeada duramente por la crisis petrolífera de 1973, Maserati atravesó un periodo difícil del que salio gracias a las buenas ventas del Biturbo en 1981. La gama de sus pequeños modelos se reforzó poco a poco y el 14 de diciembre de 1984, para conmemorar dignamente el 70 aniversario de la marca, fue presentado en coupe 228.

Con el Biturbo, Maserati se lanzo a un mercado tradicionalmente dominado por Porsche y BMW. El modelo primero coupe y luego berlina con el 425, había ofrecido inmediatamente una interesante relación calidad/precio.

Considerando a veces de aspecto demasiado clásico, es decir, trivial e incluso demasiado compacto con su longitud de mas de 4 metros, el Biturbo disponía de mas garra en su interior, mas que en el exterior (obra de Andreani): el coche gozaba de un acabado interior de gran clase, con abundante madera, cuero y tejido de calidad (pero con un habitáculo de gusto discutible) y un magnifico equipamiento para la época. Pero sobre todo gozaba de un excelente 6 cilindros en V turbocomprimido, cuyas cualidades principales eran la flexibilidad y el sonido mas que la potencia.

El Maserati coupe 228 estaba destinado a garantizar la sucesión de los modelos Kyalami, Khamsin e Indy, cuya fabricación fue abandonada a principios de a década de 1980. Hubo que esperar hasta 1987 para verlo en las cadenas de montaje, y un año mas tarde se vende fuera de Italia. Supuso la culminación de desarrollo del V6 que equipaba el Biturbo desde su lanzamiento su cilindrada había pasado a cerca de 2,8 litros y, aunque conservaba los dos turbocompresores de sus predecesores, fue provisto de cuatro árboles de levas a la cabeza con 24 válvulas. Era el modelo más rápido de la gama, pero no el más potente.

El interior de Maserati 228 es la unión del estilo italiano y de un lujo muy ostentoso, al gusto de alguien no muy aficionado a lo deportivo. Mide de largo 4,46 mm, de ancho 1,86 mm, de alto 1,33 mm y pesa 1,265 kg. Su velocidad máxima es de 250 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos

Maserati había podido contentarse con retoques, pero la marca hizo el esfuerzo de rediseñar la carrocería del Biturbo para revestir al nuevo 228. A primer vista no parece muy distinto, pero al verlo detenidamente se percibe que la línea es mucho mas suave, en donde todas los ángulos han sido borradas, en especial el de las aletas de la parte trasera y delantera. La parrilla posee una rejilla de radiador mas marcada y mas cromada, también las luces de posición combinan muy bien y los limpiaparabrisas se esconden bajo el capot dejando una superficie bien marcada.

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Comentarios al artículo
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Fecha: March 20, 2008 at 1:02 pm
Interesante blog pasare asiduamente por aqui, en cuanto al maserati me parecia mas bonito el Biturbo, aunque eran bastante bonitos, la mecanica no era demasiado fiable, lo mismo que los ferraris de aquellos años










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