Chrysler Airflow, un coche adelantado a su época
Chrysler, en los años 30, mas precisamente en el año 1934, presento a un coche totalmente revolucionario, el Airflow. Este modelo había sido diseñado bajo un estricto control de aerodinámica, además fue dotado de cinturones de seguridad y de un parabrisas curvado, en donde no tenían un pilar central. Estas características eran impensadas para la época.

El Airflow es conocido como el “El fracaso más grande de la historia del automóvil”, pero a pesar de esto marco un quiebre total en los mundo automotor. Su avanzado diseño, revoluciono la forma de ver los coches y la manera de diseñarlos.

Breer comprobó la intrínseca relación entre la presión del aire y la forma, esto le hizo decidir construir un túnel de viento y, a través de simples pruebas, se obtuvieron suficientes resultados como para establecer bases de comportamiento. Era el principio del desarrollo del factor Cx. Breer creo una estructura totalmente nueva llamada “Interlocking”, un anticipo del monocasco. Con ello se obtuvo una rigidez 40% mayor que la de cualquier otro modelo y se mejoró la distribución de peso entre un 45% y un 55%.

El Airflow tenía un motor de 299 pulgadas cúbicas, de 8 cilindros en línea y 130 caballos, este estaba acoplado a una transmisión semiautomática Overdrive, y de una suspensión que le permitía desplazarse como la seda. Además arrancaba oprimiendo un botón, el asiento ofrecía 6 posiciones, y contaba con tacómetro y velocímetro concéntricos. Chrysler, probó al Airflow, en una prueba de una caída desde 100 pies, en donde cayo ileso y con muy pocos rasguños.

El coche tenia un arquitectura interior al estilo Bauhaus y unas molduras Art Deco, estos hacían del Airflow una de las creaciones más exquisitas de la historia del automóvil. Sólo 11 mil unidades se vendieron el primer año. El segundo año, con la parrilla rediseñada fue de 7,751 unidades y en 1936, totalmente rediseñado, bajó a los 4,600 unidades vendidas.

A Chrysler le costo superar esta gran perdida durante algún tiempo, pero al año siguiente de la desaparición del Airflow, la firma introdujo un coche normal para esa época, el Airstream. Este es uno de los iconos de los coches americanos, en donde se destacaba la robustez, la seguridad y la aerodinámica, aptitudes que hoy ya son normales para los coches actuales.

Vía: Terra
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