Escrito por Tendenzias

Buick Roadmaster 1947, historia

A finales de los años cuarenta, y al igual que la mayor parte del resto de los fabricantes estadounidenses, Buick se sumergía en el lujo de su Roadmaster. La marca adoptaba a partir de entonces unos motores voluminosos, dotados al menos con ocho cilindros, una orgia de cromo y su equivalente de chapa.

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El Buick Roadmaster estaba, además, equipado con una caja de cambios automática Dynaflow, cuyas marchas estaban como la seda, y con chasis basado sobre todo en el confort, en consonancia con el gusto norteamericano.

Buick no había podido encontrar mejor nombre que Roadmaster para este coche de ocho cilindros en línea. Sobre todo por la caja de cambios automática Dynaflow, que aparecía por primera vez, el Roadmaster puede ser considerado como el gran automóvil norteamericano.

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Su potente motor de 5,2 litros de cilindrada y ocho cilindros en línea está asociado a una caja de cambios automática de dos velocidades y convertidor de par. Las marchas se cambian con una gran suavidad y la potencia se transmite a las ruedas traseras por medio de los árboles de cardanes.

Este coche de 5,4 metros de largo concuerda muy bien con el modo de conducir norteamericano: pasear con toda la tranquilidad es la filosofía del Buick Roadmaster. Y si el conductor sabe adaptarse a ese estilo, entonces el motor del Roadmaster se contentará con consumir cada 100 km unos discretos 15 litros de gasolina que se deslizarían pos sus dos carburadores invertidos Stromberg.

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Pero si el Roadmaster visita las ciudades de Europa, con sus bosques de semáforos, entonces se tragará prácticamente 10 litros más a los 100 km. Dicho esto hay que recordar que se trata de desplazar casi dos toneladas.

Es verdad que el Buick Roadmaster no es un bólido de carreras. Sin embargo, su carácter deportivo se ve reforzado por sus dobles triángulos trapezoidales con muelles helicoidales, por sus amortiguadores telescópicos delanteros y por su eje trasero rígido dotado de una ballesta, un equipamiento presente en numerosos coches deportivos hasta los años setenta.

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Pero la puesta a punto del Roadmaster se basa, sobre todo, en la suavidad y el confort. En las curvas cerradas la dirección de recirculación de bolas, ligera y que no trasmite en absoluto la calidad de la calzada al conductor, obliga a realizar varios giros con el volante, y la carrocería se inclina sensiblemente hacia el borde exterior de la curva.

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La instalación de frenado se revela muy poco resistente. El coche soporta mal las frenadas bruscas y el tamaño de los tambores disminuye rápidamente. De esto modo, el Buick obliga a su conductor a una conducción absolutamente tranquila. Lo que ya es bueno para sus cinco pasajeros, ya que tanto el asiento trasero como el delantero tienen capacidad para tres adultos.

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Mide de largo, 5,40 mm, de ancho, 2,01 mm, y de alto, 1,61 mm. Pesa, 1.961 kg. La velocidad máxima es de 145 km/h.

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