BMW 850i - Coupé deportiva de alta gama
A principios de la década de 1990 los constructores aprovecharon de un retorno de las coupes de alta gama. BMW hizo su jugada y, tras las grandes series seis y siete, lanzo el 850i (serie ocho), y lo mas importante que incorporaba, era un poderoso motor V12, que gracias esto tenía una gran adherencia al suelo.

Versiones del primero al último: 830i, 840Ci, 850i, 850Ci, 850CSi, M8, Alpina B12 y Racing Dynamics K55 Sport Coupe.

El BMW 850i hizo su aparición en el Salón de Frankfurt en 1989. Enseguida llamo la atención por sus proporciones, tal fue el éxito que durante los 8 días que estuvo el coche en exposición, se realizaron más de 5.000 pedidos.

Sus líneas aerodinámicas y una elegancia que le iba a dar muchos años de vida. Como era lógico, a fin de afrontar una dura competencia los técnicos de BMW debieron exprimir todos sus conocimientos y su ingenio para equipar su nuevo coupe con los elementos mas avanzados.

De este modo, crearon un eje trasero bautizado como “suspensión trasera integral”, que guardaba algún parentesco con Mercedes. Provisto de cinco brazos (dos oscilantes transversales inferiores, uno superior y otro longitudinal unido al anterior por medio de un brazo integral), el sistema debía suprimir que el coche no se encabrone al acelerar y que no se hunda al frenar, permitir un comportamiento equilibrado del coche y, además variar la inclinación de las ruedas a alta velocidad para evitar el desgaste de los neumáticos.

Estos objetivos se alcanzaron plenamente, aun más si se tiene en cuenta que este eje guiaba unas ruedas motrices previstas de un sistema antideslizamiento ASC+T.

El 850 mide 4,78 mm de largo, 1,85mm de ancho, 1,34 de alto, su distancia entre ejes es de 268,5 mm, pesa 1840 kg y su Cx es de 0,29. Al ser diseñada su trompa, como cuña le permite tener este excelente Cx.

Provisto de dos válvulas por cilindro accionadas por dos árboles de levas a la cabeza (uno por cada fila), el motor V12 de 4.988 c.c. desarrolla una potencia de 300 caballos a 5.200 r.p.m. y un par impresionante de 4.100 r.p.m. El margen de potencia ideal, por tanto, es relativamente reducido (1.100 r.p.m), pero el propulsor es suficiente para animar los 1.840 kilos del coche. Además tiene una caja de 6 velocidades (o automática de 4 posiciones) que permite pasar de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos y 7,4 en la versión automática.

La velocidad máxima es de 250 km/h. Su equipamiento interior y precio son excelentes y están a la altura del BMW 850i.

La Serie 8 dejó de producirse mundialmente en el 1999, con un buen resultado y con un supuesto sucesor en camino, lo que hoy conocemos como la Serie 6. Pero a pesar de esto en unos pocos años, volverá el 850i y dará otra dura batalla a la competencia que cada vez crece más.
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Comentarios al artículo
1
Fecha: January 12, 2008 at 12:12 pm
Yo simpre recordaré el 124 sport de los años 70, ya que por aquellos años poco se hablaba de los BMW, por lo menos en los circulos en que yo me movia.
2
Fecha: October 9, 2008 at 12:16 am
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